“Es hora de despedirse..”
Leí de nuevo aquellas palabras. Significaba el fin de mi existencia tal y como yo la había conocido.
Solté un jadeo, ahogado ante la perspectiva de vida que tenía por delante, aquello fue el pistoletazo de salida para que las lágrimas acamparan a sus anchas por mis mejillas.
6 meses inexistentes, no podía pensar en nada que no fuera todo lo que quedaba atrás, y todo lo que no había podido sentir, tocar y disfrutar.
En dos días mi vida había cambiado por completo, ya nada era lo que parecía, nada era absolutamente nada. Necesité un punto de apoyo, así que me levante y fui a mi cama.
Hundí la cabeza en la almohada en un intento sin éxito de que el mareo cesara.
El frío pasó a ser algo común en los últimos días, así que no era del todo desagradable. El problema era la angustia, los tejidos que parecían querer trasladarse a otro sitio, y los recuerdos chocando contra recuerdos inexistentes, recuerdos que yo deseaba que pasaran.
Una primera mirada, un primer beso, un primer abrazo, una primera caricia..
Lo que me destrozaba era saber que eso jamás ocurriría, saber que ya no tendría nada cálido en lo que pensar cada noche, saber que todo se había esfumado en 6 meses.
En mi mente escuché de nuevo el estribillo de aquella canción, la canción que me acompañaba cuando estaba rozando el subsuelo.
-“Aren't we just terrified?"-susurré para mí misma antes de dejar mi mente vagar por quién sabe donde.
bravo y más bravo
ResponderEliminarcomo siempre, perfecto
cada día mejoras más tu escritura, poco a poco se hace el río
Me alegra que me digas eso, Omega.
ResponderEliminarGracias por estar atenta.