Me levanté de aquella cama en la más absoluta oscuridad de la noche.
Mi pecho se agitaba y ardía al mismo tiempo, a la velocidad de la luz.
Los jadeos se apoderaron de mí mientras yo intentaba encontrarme a mí misma. Tanteé el suelo congelado con las manos hasta que encontré el interruptor, encendí el flexo para alumbrar la pequeña habitación.
Giré sobre mí misma un par de veces, intentando hallarme.. pero no me encontraba.
Una gran bola conocida para mí subió hasta mi garganta, empujándome hacia delante. Sabía lo que era eso, las ganas de desaparecer de allí.
Cerré los ojos con fuerzas mientras me apoyaba en la pared, intentando establecer de nuevo mis pensamientos pero se movían tan rápido que no me daba tiempo ni a leer su composición.
Me llevé las manos a la cabeza de forma inconsciente mientras mi corazón me golpeaba con fuerza el pecho hasta el punto en que comenzó a dolerme. Si quería salir de ahí lo iba a tener complicado.
Un pequeño grito es todo lo que salió de mis labios.
10 minutos después me encontraba sentada en una esquina, abrazada a mis propias piernas, mientras la habitación parecía girar alrededor de mí.. o era yo la que giraba, no lo tenía demasiado claro.
Hundí mi cabeza en las rodillas mientras su imagen inexistente me taladraba la cabeza.. como cada día desde hacía meses.
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